viernes, 29 de julio de 2011

Ahora sí

El lunes empiezo a contarles por qué voy a matar a mi jefe.

Abrazo oficinístico.

lunes, 23 de agosto de 2010

Se viene el nuevo blog

Hola, queridos lectores!

Transmitiendo desde la nueva vida, quería contarles que estoy preparando un nuevo blog, que con viento a favor va a estar online (¿on line?) dentro de unos quince días.

Puedo ir adelantándoles que se va a llamar "Voy a matar a mi jefe" y que está basado en una historia real.

Espero tenerlos conmigo nuevamente.

Saludos!

martes, 3 de agosto de 2010

El universo paralelo

Desde la renuncia, mi realidad psíquica quedó bifurcada. Por un lado está la vida misma, la realidad propiamente dicha que sigue el nuevo camino: me levanto después de las 9, desayuno tranquilo escuchando la radio, salgo a pasear con P. Tinto encarando el frío soleado de Parque Chas, decido no afeitarme y bañarme cerca del mediodía, me tomo una segunda ronda de mate y, a la par de estas actividades relajadas y libertarias, me pellizco para estar seguro de que todo esto está ocurriendo. Soy Adrián. Adrián Nirón. Tal mi verdadero nombre.
En el otro camino (piensen en la recta dividida de Emmet Brown en Volver al Futuro II) la inercia me juega una mala pasada: haciéndome pensar en la oficina, en lo que tengo que ir a resolver la semana que viene como prometí, produciendo un efímera presión pectoral al pensar en ir corriendo a tomar el subte, en saludar a las caras de culo de siempre, en hablar de las mismas boludeces de todos los días, en escuchar quién quedó sentenciado en el programa de Tinelli, en caretear mi ideología la mitad de las veces, en obedecer normas y órdenes idiotas y de idiotas. En pasar la mitad de mi vigilia encerrado en esas cuatro paredes para cobrar un sueldo y colaborar con el llenado de bolsillos de los piratas de guante blanco, que se la llevan toda a alguna isla británica de las Antillas. Soy el Oficinista Aburrido.


Los sueños también están aún atrapados en la vida oficinística. Anoche volví a ser contratado por el Gerente General como cobrador de la empresa pero me dejaban ir a trabajar en shorts y ojotas. Hasta en sueños sus medidas son ridículas.
¿Cuánto tardaré en desprender de mi realidad los vestigios y sensaciones de esa vida vivida tanto tiempo? Supongo que sería lógico que me lleve unos meses, quizás varios. Varios más de lo que me gustaría. Pero no me importa. La clave está en aferrarme firmemente a esos pequeños detalles que diferencian mi presente del pasado inmediato, disfrutar de cada cosa que ayer no podía y hoy sí. Por ejemplo, escribir esta entrada desde mi casa.

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No quiero dejar de agradecer los mensajes de los últimos posts, fueron muy reconfortantes, emotivos, cálidos y sorprendentes (ej: Connie...¿por qué te escondiste tanto tiempo?). Todos son muy valorados y me hicieron pensar en continuar con la escritura. Debo decir que me cuesta pensar en hacerlo, siempre consideré que el encierro era la nafta para el motor de mi máquina literaria. ¿Sobre qué escribir de ahora en más? Tendré que tomarme un tiempo para pensarlo.
Pero creo que vale la pena. Total -ahora- tiempo es lo que me sobra.


viernes, 30 de julio de 2010

Como el ave que escapó de su prisión, y puede al fin volar

Lo hice.

El llanto aniñado de Nelly -presente cada vez que la empresa pierde una pieza- es una bofetada de realidad e irreversibilidad. Lo hice y no hay marcha atrás. Renuncié. Me voy. No soy más oficinista.

No sé bien qué soy ahora. Emprendedor, cuentapropista...algo así. No tengo oficina, es un trabajo más bien nómada. Tengo que ir a comprar, a embarcar, a aduana, a las oficinas del despachante, a mi casa y a la de mi socio. Oficina no hay. No más.

Esta mañana llegué más temprano que de costumbre, con la intención de hablar con el gerente general lo antes posible. Quería pegar primero que nadie. Si alguien venía con un martes 13 antes que yo, mi planteo iba a perder fuerza inevitablemente. Así que me planté en el escritorio de Adela y esperé. Cuando llegó, le dije que tenía que hablar con él y que era importante, así que me invitó a verlo desayunar en su despacho. Yo estaba con el estómago vacío, a pesar de la insistencia de mi mujer para no salir de casa sin comer. La verdad es que hasta hace un ratito, no podía probar bocado. Con el estómago vacío le dije que sentía que la cosa no marchaba, que el volumen operativo estaba planchado, que vengo pensando en que hace muchos años que estoy acá...Me interrumpió abruptamente y me dijo "me parece perfecto, Oficinista. ¿Qué vas a hacer de tu vida de ahora en más?". Me dio por las pelotas su liviandad y su desvío cuando me estaba acercando al lugar clave...

Trabajar en una empresa tan sólida es como tener una caja de ahorros con un saldo que se incrementa con el paso del tiempo y cuya disponibilidad se produce el día del despido. Ese es el punto. Hay un sistema de dos ecuaciones simples: Despido igual indemnización. Renuncia igual un-abrazo-y-gracias-por-todo. Pero yo vi muchos casos (en esta misma firma) en los que la renuncia venía acompañada de un "premio" por los servicios prestados y no tenía por qué ser la excepción. En varios casos el importe abonaba la compra del silencio del saliente. "Vos te vas, pero ni mu de lo que pasa acá adentro". Por ese lado quise agarrar yo, sin decirlo explícitamente para no hacerlo extorsivo. Pero tampoco tenía ganas de dar vueltas, necesitaba ir al grano y sacarme el problema de encima. Tomé aire:

- ¿Podemos hablar de números?
- Esperá. Me contestó mientras se sacaba un pedazo de medialuna de entre los dientes. Llamó a Cristina y me pidió que espere afuera cinco minutos.

Fueron más. Me vi tentado de contar la noticia a todo el mundo pero consideré prudente esperar. Quería saber si iba a salir por la puerta grande o por la salida de emergencia. No estaba en mis planes irme con las manos vacías y a pesar del cimbronazo emocional al que me vi expuesto desde que tomé la decisión siempre tuve muy claro que iba a pelear por esto. Sé que no me corresponde legalmente y que puede ser discutible desde lo ético, pero si todos los anteriores lo lograron, ¿por qué no iba a hacerlo yo?.

Me llamaron de nuevo, Cristina estaba perpleja. Me preguntaron cuál era mi idea y me aflojé por la evidencia de sus intenciones de llegar a buen puerto. Les pedí siete sueldos brutos y me los dieron sin vacilar. Quizás me quedé corto, pero no me importa. Ese era mi objetivo de máxima y lo conseguí. Me voy con una suma suficiente para encarar mi nueva vida sin sobresaltos hasta que mi emprendimiento rinda por sí solo. Tranquilidad y felicidad. Nos quedamos hablando unos minutos más, les conté mi proyecto, me desearon buenos augurios y me comprometí a dejar todo liso y llano para mis sucesores viniendo a la oficina un par de veces más (sin cumplir horarios ni normas del "buen vestir").

Y le di la noticia a mis compañeros. Y me felicitaron, me abrazaron, me mimaron con sus tristezas. Mi ánimo era el tao con su yin y su yang. Sentía una alegría casi incontenible que contrastaba con una pequeña tristeza y la incertidumbre por lo nuevo, por el derrumbe del edificio construido durante doce años para la erección de uno nuevo y mío.

Con la despedida de la oficina llega la despedida del blog. No sé cómo hubieran sido estos últimos dieciocho meses acá adentro sin este espacio de catarsis y creatividad. Quizás hubiera renunciado antes. En este espacio encontré un escape, un bunker de inventiva e imaginación en el cual me refugié para evitar los efectos radioactivos de la burocracia y la monotonía. Creo que ya puedo salir del bunker y enfrentar la nueva vida.

Me quedo un rato más y me voy a casa, a hacerle el amor a mi esposa en esta tarde lluviosa.

Sólo un rato más...y me voy escuchando en mi ipod una canción que me grabé especialmente para el día de hoy.



Subiré un par de entradas más con agradecimientos, updates y mensajes para todos.

Gracias nuevamente.

lunes, 26 de julio de 2010

A 5 días del adiós

Esta es mi última semana como oficinista. La decisión trasciende a esta empresa y se extiende a todo vínculo en relación de dependencia que implique trabajar en una estructura como esta. Me cansé de tener que cumplir horarios estrictos y de la dictadura de la burocracia; voy a dedicarme de lleno a mi proyecto de exportación de productos rioplatenses a un par de zonas de España, que por el momento no reemplaza los ingresos que dejaré de percibir cuando deje este trabajo, pero estoy seguro de su éxito a mediano plazo.

El viernes presento mi renuncia indeclinable, quizás siga un par de semanas más para dejar todo "en orden" y poder irme con la conciencia tranquila y a la espera de la ausencia de llamados telefónicos para preguntarme dónde guardé algún archivo.

Les agradezco a todos la compañía, la lectura, la opinión y los debates.

Seguramente en el transcurso del próximo mes les cuente cómo fue la despedida, qué se siente dejar de ser un oficinista aburrido después de tantos años, y cómo van las cosas en general. Pero me despido acá para evitar subir una última entrada como corte, me parece demasiado abrupto.


Les deseo a todos una vida feliz.


lunes, 19 de julio de 2010

20 mujeres para Javier: Laura y la Gran Noticia (XIV)

Después de resetear su vida amorosa Javo conoció a Laura en la estación Malabia del subte. Se estuvieron mirando durante todo el viaje y al bajar se le animó como mandan las fantasías: directo y al grano. Le preguntó su nombre y le pidió el teléfono. Ella se lo dio sin vacilar y hasta le confesó que había pensado en pedírselo si él no lo hacía.

- Qué crack. Esas cosas te pasan a vos solo, chabón.- Se rió ante mi comentario sabiendo que tenía razón.

Viven a doce cuadras de distancia y la relación se encendió rápidamente. A tal punto que Javo está considerando seriamente en colgar los botines para ver qué pasa con esta profesora de yoga.

- Cocina como los dioses. Es muy divertida, le encanta el cine y le gusta ver fútbol de primera. En la cama no sólo no tiene pruritos, además está en el top 3 de las mujeres más calientes que conocí en mi vida. Pero es piola, me deja siempre la iniciativa a mi, así no me inhibo. Es una combinación casi perfecta. Digo casi porque recién la conozco, pero te juro que no le encuentro ni un defecto. Físicamente es un infierno en la torre, todo duro, todo parado y en su justa medida y lugar. Y lo mejor de todo es que por primera vez en mucho tiempo, tengo ganas de verdad de que la historia prospere. La tenés que conocer, hagamos una salida de a cuatro...

Es lindo verlo tan entusiasmado. Recuerdo aquellos tiempos en los que se separó, y luego, cuando se enteró que ese hijo no era suyo. Estaba hecho una piltrafa, un trapo viejo con olor a humedad. Haberlo acompañado en todo el proceso es una recompensa también para mi, al ver los frutos de tantas horas de charla, consejos y apuntalamientos.

Lamenté tener que opacar levemente su alegría con la noticia que le di.

- Javo, tengo que contarte algo. Me voy de la oficina. Voy a renunciar dentro de dos semanas.

Su estupor duró diez minutos, hasta que le conté todo el plan. Recién ahí lo dejó de lado para dar lugar a esa alegría interrupta que siempre nos deja la partida de un amigo en busca de nuevos y mejores horizontes.